Biografía
Autobiografía musical
Nací en Badajoz en 2004, rodeado de música. En casa sonaban los discos que ponía mi padre: Mike Oldfield, ABBA, Bee Gees, Michael Jackson y otros grandes artistas. Antes de saber qué lugar ocuparía la música en mi vida, ya formaba parte de mi paisaje cotidiano.
A los catorce años empecé a cantar en distintos grupos de animación y orquestas. Desde entonces, el escenario ha sido una parte constante de mi camino. Con los años, mi relación con la música fue creciendo: no solo quería interpretarla, también aprender cómo se construía y cómo hacerla sonar.
En 2017 descubrí a Lola Índigo. Su música llegó a mi vida antes de que tuviera del todo claras mis propias metas, pero con el tiempo me ayudó a imaginar hacia dónde quería llevar mi proyecto musical. En 2019 descubrí a Kaze, en una época de cambio personal en la que sentía que me había perdido de mí mismo. Sus canciones me hicieron sentir identificado y me ayudaron a encontrar una dirección para mi estilo. No soy tuyo quedó especialmente ligada a esa etapa.
Entre 2021 y 2024 viví mi periodo de mayor aprendizaje musical. Aprendí a tocar instrumentos como el bombardino, la tuba, el piano y la batería, entre otros. También fui ampliando mis herramientas hasta poder cantar, producir, mezclar y masterizar mis propias canciones, además de trabajar como técnico de sonido en directo.
La música que más me ha acompañado ha sido la de Kaze, Lola Índigo, Cruz Cafuné y, por supuesto, la mía propia. Hoy entiendo mi identidad artística como una mezcla de las influencias de mi infancia, las horas sobre el escenario, el aprendizaje técnico y las canciones que me han ayudado a encontrar mi voz.
Me identifico con El niño malo, un personaje que combina elegancia y atrevimiento. En mis canciones conviven el romanticismo, el deseo y una forma cuidada de presentarme: una dualidad que forma parte de mi sello y de la actitud con la que quiero estar en el escenario.
Mi historia musical sigue escribiéndose. Ya no estoy en el mismo lugar que cuando No soy tuyo me representaba; estoy en otra etapa, con más oficio, más herramientas y una idea más clara de lo que quiero construir. Mi música es compañía, aprendizaje y proyecto: una forma de contar quién soy mientras sigo descubriéndolo
